Les dio todo lo que necesitaban. Y con sus propias manos levantó, piedra a piedra, una muralla protectora alrededor de la villa. Él hizo todo esto solamente por una razón: porque los amaba. 


Cierto día, Paladín, el más curioso de los niños de la villa, descubrió algo perturbador en la muralla. Algo que lo hizo dudar del amor de Shaddai: una abertura que daba hacia afuera y, cuando le contó al sabio, le dijo que él la había puesto allí y le explicó que, aunque el bosque que había al otro lado era malo para los niños, no podía cerrar la abertura; todos debían estar allí porque así lo deseaban, no porque tuvieran la obligación de hacerlo. ¿Qué hará Paladín al respecto?

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