Esto no se consigue tomando un estudio bíblico o haciendo un devocional ocasional. Un verdadero discípulo es aquel que lo busca con curiosidad insaciable, aquel que siente la profunda necesidad de orar, de alabar, de levantar sus manos y rendirse completamente ante el Señor, reconociendo su posición y su dependencia de Él.

Material Adicional:

Alabanza - Levantando las manos

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